Cartagena-Málaga (3-1) o de Benipila al cielo, de la mano de los magos Rubén Castro y Álex Gallar
A caba el partido del Cartagonova y no soy el primero que se pellizca, en un brazo, lindando con la zona del pinchazo de la vacuna anti gripal. Los que lo hayáis presenciado, grabadlo en vuestras mentes porque en mucho tiempo a la redonda no vamos a presenciar un espectáculo como el que se ofreció este 7 de noviembre. No digo más, que al final tendría que pedirle a los compostelanos el Botafumeiro en un derroche de incienso lanzado al Efesé y su entorno. El resultado (3-1) cuenta, pero a él se llegó por los caminos de un partido soberbio en el que la grada lo pasó chachi, de p.m. y con el marcador claro escenificó la ola a ritmo coral. Después llegaron los olés taurinos cuando los futbolistas albinegros que mandaban triangularon la pelota ante el desconcierto del adversario, que utilizó uniforme color naranja chillón fosforito. Hala, todo el mundo contento, mi sargento. De los 7.591 espectadores que dicen oficialmente asistieron al evento, excepto unos trescientos jóv...